Desde tiempos mitológicos la idea de volar sedujo al ser humano. La historia de la aviación inicia con uno de los más antiguos relatos acerca de este anhelo; el mito de Ícaro y Dédalo. Ambos buscaban escapar de la isla de Minos, por lo que se hicieron unas alas con cera y plumas. Después de emprender el vuelo, Ícaro se aproximó tanto al sol, que la cera de sus alas se derritió y este cayó al mar. ¿Era este acaso un presagio del precio que tenía que pagar el hombre en su larga carrera por la conquista de los cielos?

Si bien se considera a Wilbur y Orville Wright como los primeros en utilizar de manera exitosa un avión, podemos considerar el inicio de la historia de la aviación cuando el emperador chino Gao Yang ordenó a prisioneros lanzarse de una torre con cometas atados a la espalda a modo de planeadores, sobreviviendo a la caída. Esto durante la edad media china.

En el año 852 el árabe-andaluz Abbás Ibn Firnás se lanzó de una colina portando unas alas de madera y seda. Se fracturo ambas piernas al aterrizar, pero estaba contento al haber logrado mantenerse durante algunos minutos en vuelo.

Sin embargo, fue Leonardo Da Vinci la primera persona en reunir las bases científicas detrás del vuelo para crear una máquina (o al menos los planos) capaz de volar. No se tiene evidencia de que Da Vinci haya construido alguna de sus máquinas para volar. Sin embargo, uno de sus diseños (con ciertas implementaciones aeronáuticas extra) reúne las características necesarias para planear.

Despues de Da Vinci, siguió la era del desarrollo de los globos aerostáticos. En 1783 el físico francés Pilâtre de Rozier logró volar por 25 minutos, recorriendo 8 kilómetros en un globo. Durante la batalla de Fleurus (1794), en el contexto de las guerras Revolucionarias Francesas, el ejercito francés utilizó un globo aerostático, el Entreprenant, para espiar los movimientos de las tropas austriacas. El globo fue utilizado para actividades de recreo y bélicas a lo largo del siglo XIX.

Es hasta principios del siglo XX, concretamente en 1903 cuando los hermanos Wright logran volar el Flyer, el que podemos considerar como el primer aeroplano operativo. No obstante, el lugar en la historia del primer ser humano en volar en un avión fue disputado por varios pioneros de la aviación contemporáneos a los hermanos Wright. El brasileño Alberto Santos Dumont reclamó este honor, al hacer despegar su avión, el 14-bis en París poco tiempo después del vuelo de los hermanos Wright. Esto debido a que el 14-bis, a diferencia del Flyer, no necesitaba de artefactos externos para despegar.

Wrightflyer

Otros pioneros al rededor del mundo reclamaron también haber realizado los primeros vuelos arriba de un aeroplano. Sin embargo, ninguno de ellos documentó los eventos, por lo que no tienen mucho reconocimiento por parte de los especialistas de la aviación.

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